Mistura: cerca de medio millón de personas disfrutaron de esta novena edición

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*Chancho al palo y comida mexicana vendieron más de seis mil platos diarios

Ada Cruz

Miles de ciudadanos peruanos y extranjeros abarrotaron ayer la Costa Verde, en San Miguel, con el objetivo de ser parte del último día de la feria gastronómica Mistura que, con el pasar de los años, se ha convertido en un símbolo de peruanidad, por la gracia de cada plato, la insuperable variedad de aderezos y la vasta diversidad agrícola. Según Apega, la novena edición de Mistura se enrumba hacia la internacionalización y la asistencia a lo largo de estos diez días superó los 400 mil asistentes.

Hubo mejoras

“Ya estamos pensando en el éxito de la próxima feria. Ya tenemos un campo ferial para ello. Además Tailandia, Indonesia y Brasil han mostrado interés en llegar a nuestro país. Van a proponer cosas y vamos a analizar quién es el mejor. Esta feria ha sido mejor que el año anterior y eso es magnífico”, indicó Bernardo Roca Rey, presidente de la Sociedad Peruana de Gastronomía (APEGA).

Asimismo, según una encuesta realizada por esta organización demostró que el 88% de los comensales calificó su estadía en el evento con un puntaje de ‘bueno y muy bueno’. Esto se debió a la reducción del tiempo de espera en los puestos de comida y en las boleterías. Asimismo,  cada grupo familiar permaneció en la exhibición un promedio de seis horas, es decir, cuatro horas más que el año pasado.

Superan récords

El chef mexicano Carlos Ramírez Trinidad del Centro Expositor de Puebla, una de las delegaciones invitadas, revela que han vendido un promedio de seis mil platos diarios de mole y chanclas poblanas, convirtiéndose así en uno de los puntos más visitados por las personas.

“Fue una experiencia maravillosa, porque pudimos fusionar el ají panca y el rocoto peruano para preparar nuestros platos. Se agotaron los productos y el sabor que nació de esta combinación de naciones, fue increíble”, dice.

Similar cantidad de platos despachó el cocinero Grover Casas Martínez, del restaurante ‘Tradición Wanka’. Solo ayer, hacia las 3 p.m., pidieron 350 kilos de chancho adicionales para abastecer la cocina. A manera de agradecimiento, hoy realizarán un pequeño mistura para compartir con 1200 menores del hogar Sagrada Familia de Ventanilla.

Vitrina de campesinos

Cooperativas de agricultores y microempresarios de Puno, Huancavelica, Junín, Cajamarca y otras regiones, que tienen menos de cinco años en el mercado, han hallado en Mistura una vitrina inclusiva para exponer sus cultivos.

Alejo Salazar y Gregoria Quispe, son un claro ejemplo de esto. Ellos vendieron el 90% de las papas nativas y tejidos de alpaca que trajeron desde la provincia huancavelicana de Yauli.  Rita Quispe, comerciante dedicada a la exportación de quinua  a Francia,  vendió más de seis toneladas de este grano en Mistura. “Los extranjeros compran con los ojos cerrados la quinua”, dice. Asimismo, el cafetalero Percy Marmolejo, consiguió que su producto ‘Gran Pangoa’ sea demandado por el público en menos de tres años.

Minimizan críticas

Tanto Bernardo Roca Rey y Mariano Valderrama, representantes de Apega, restaron importancia a las críticas escritas en un blog del diario El País sobre una presunta decadencia de Mistura. Aseguran que la presencia del público es un buen termómetro de la vigencia de la feria, cuya trascendencia es tener como protagonistas a los productores agroindustriales de todas las regiones del país.

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